Casi 1000 anos de fiesta!  
     

La historia de Luso comienza antes de la fundación de Portugal. De hecho, en el documento más antiguo conocido (fecha de 1064), ubica el Monasterio de Vaccariça (el principal propietario de las tierras de esta región, en la época) a 2,5 Km al oeste de Luso. La nomenclatura de la denominación utilizada en ese momento era "Lusum" que es una declinación del latín "ludos" y que significa lugar de las actividades de carácter lúdico o ... lugar de la alegría. Es interesante que casi 1000 años después esto sigue siendo cierto

 
     
 
Es histórico que las personas describen la ubicación de algo relativamente a marcos bien conocidos, como montañas o fuentes de agua como es el caso de la que existe en Luso. La falta de ruinas de aquellos tiempos en la localidad de Luso, a pesar de las varias construcciones y excavaciones en los últimos años, nos dice que en aquellos tiempos, Luso no existía como una ciudad, pero sólo como un lugar donde era algún tipo de iglesia o capilla de peregrinación y donde la gente (quizás) hacian baños en sus tiempos de ocio en la fuente de agua caliente.
 
Por lo tanto, es lógico concluir que la palabra "Luso" como en "portugués" (que tiene su origen en el "Lusitania" y "Luso" hijo del dios romano del vino "Baccus"), no tiene nada que ver con "nuestro" " Luso "-" un lugar de alegría ".
     
No hay ninguna otra información disponible hasta el censo del siglo XVII, cuando Luso ya está descrito como un pueblo con una iglesia y habitantes. En ese momento, la principal actividad de la población, era trabajando en los molinos de agua que se utilizaban para transformar los granos producidos en los valles cercanos.

De principios del XIX, las noticias sobre el poder curativo de la fuente de agua caliente de Luso, hizo el "click" para iniciar el negocio de spa que todavía existe hoy en día

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Aparte de las aguas calientes del complejo termal se encuentra el ex-libris de la ciudad, su fuente pública. La fuente de San Juan Evangelista, construida en fecha incierta, fue siempre el centro de Luso, debido a la abundancia y excelencia de las aguas existentes, especialmente en los meses de verano. la población en el tiempo, sin la existencia de los tubos de agua, utilizava sus jarrones dentro de la piscina para llenarlos con agua, usando las escaleras que eran visibles en la parte derecha de la capilla.

     

lavanderas, aguadores, junto con Burriqueiros (personas que solían alquilar los asnos, a los visitantes de los bosques. Después de eso, esta expresión comenzó a designar a cualquier persona de Luso), construyó la vida y el color de ese lugar.

 

     
 

En la década de los años 20 del siglo XX, se hicieron varias mejoras en las instalaciones existentes, el depósito de agua se ha ampliado y once tubos de caída se fijaron para facilitar el llenado de las jarras de agua. Algunos dicen que el número once se debe al hecho de que la palabra "Evangelista" tiener once letras.

Cerca de la fuente principal, fueran construidos varios pequeños embalses para recoger la agua de lluvia para abastecer a los campos agrícolas y molinos de agua.

     
En 1955, a pedido del Alcalde de Melhada y por cuestiónes de higiene pública, una estructura de vidrio fue construida para cubrir el depósito, para evitar las impurezas y también para permitir la visualización de la agua desde la parte superior. El sistema público de abastecimiento de agua que todavía se utiliza hoy en día, fue construido en aquella época.
 
     
  En 1986, debido a la gran cantidad de agua de origen de granito, el depósito de agua tenia problemas graves de impermeabilidad. Este hecho obligó a un nuevo proyecto que ha permitido a el complejo de la fuente seguir siendo el corazón y el alma de la ciudad.
     
De un gusto estético discutible, el lugar fue restaurado por el arquitecto Sidónio Pardal en 2009, tratando de incluir la fuente en el espacio de la nueva imagen asumida por la avenida principal de Luso. A pesar de todo, la fuente sigue haciendo su trabajo cada día: dar agua a Luso y a la región, ya ser siempre el centro del pueblo, sin preocuparse con lo que el hombre intenta hacer que parezca